Cómo hacer agua micelar herbal con hidrolatos
Una receta sencilla para aprovechar tus hidrolatos y crear tu propia cosmética natural
En mis cursos de destilación a veces viene gente que ya destila y quiere perfeccionar su técnica, y otras veces se acerca gente que se inicia por primera vez en el mundo de los hidrolatos, con la ilusión de aprender desde cero.
Y algo que escucho a menudo, sobre todo en quienes destilan por primera vez, es:
“Ya tengo mi primer hidrolato… ¿y ahora qué hago con él?”
Esa pregunta me encanta, porque marca el comienzo de otra etapa: la de usar lo que destilamos.
Destilar es comprender a la planta; aplicarla en cosmética es dejar que siga cuidándonos desde su forma más sutil.
Por eso comparto esta receta muy básica, muy sencilla y, a la vez, muy efectiva:
un agua micelar herbal, elaborada con hidrolatos y unos pocos ingredientes naturales.
Es perfecta para iniciarse en la cosmética natural y dar vida a los hidrolatos que elaboras.
Ingredientes (para 100 ml)
- 90 ml de hidrolato (elige según tu tipo de piel: limón, lavanda, rosa, romero, etc.)
- 5 ml de aceite vegetal ligero (jojoba, avellana, pepita de uva…)
- 5 ml de glicerina vegetal
- (Opcional) 5 gotas de vitamina E como antioxidante natural.
Preparación paso a paso
- Desinfecta el frasco limpio de vidrio oscuro con alcohol de 70 y deja que se evapore por completo antes de usarlo.
- Vierte el hidrolato en el frasco seco.
- Añade el aceite vegetal y la glicerina.
- Si lo deseas, incorpora la vitamina E.
- Cierra el frasco y agita suavemente hasta que los ingredientes se integren.
- Antes de cada uso, agita la mezcla para que se formen las micelas: pequeñas estructuras que atrapan la grasa y las impurezas sin agredir la piel.
Conservación
Guarda el agua micelar en un lugar fresco y protegido de la luz.
Sin conservante añadido, su duración segura es de unas 2–3 semanas.
Si quieres prolongar su vida útil, puedes:
- Preparar cantidades pequeñas y renovar cada pocas semanas.
- Usar un envase con pulverizador para reducir el contacto con el aire.
- O añadir un conservante natural, como Leucidal®, Geogard Ultra o extracto de semilla de pomelo (de buena calidad).
Mi versión favorita
La que preparé para el curso lleva:
- Aceite de jojoba con rosas maceradas (nutritivo y equilibrante).
- Glicerina vegetal con rosas maceradas.
- Hidrolato de limón, que aporta frescor, luminosidad y acción purificante.
El resultado es un agua micelar muy suave, que limpia, hidrata y deja la piel fresca y viva.
Adáptala a tu tipo de piel
Puedes modificar el aceite y el hidrolato según tus necesidades:
- Piel grasa: hidrolato de romero o citricos + aceite de jojoba o pepita de uva.
- Piel seca: hidrolato de rosa o azahar + aceite de almendra o sésamo.
- Piel sensible: hidrolato de manzanilla o lavanda + aceite de caléndula o jojoba.
Una receta para animarte a crear
Esta fórmula es solo una base: se puede enriquecer con otros activos naturales, pero su sencillez es precisamente lo que la hace tan útil.
Su propósito es animarte a experimentar, a cuidar tu piel con tus propias plantas y tus propios hidrolatos.
Porque no hay nada más gratificante que usar una cosmética que nace de lo que tú misma has destilado.
En otro post os contaré qué hidrolatos y aceites vegetales van mejor según cada tipo de piel,
para que podáis adaptar esta receta a vuestras propias necesidades.
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