Hierbas de San Juan en Galicia

Hierbas de San Juan en Galicia: el ramo no es una receta cerrada

Escribo esto un 22 de junio: un día después del solsticio de verano y un día antes de la noche de San Juan.

Ayer recogí mi ramo y esta mañana ya me he lavado la cara con el agua en la que dejé reposar las plantas durante la noche.

Lo digo así, sabiendo que muchas personas esperarán todavía a la noche de San Juan, porque para mí este gesto tiene mucho sentido unido al solsticio: al momento en que el año alcanza su punto de mayor luz, cuando las plantas están en plena expresión y la relación con los ciclos naturales se siente de una forma muy clara.

En Galicia tenemos muy presentes las hierbas de San Juan, o herbas de San Xoán. También tenemos muy presentes el ramo, el agua preparada con plantas, las fuentes, las lumeiradas, los saltos sobre el fuego y tantos pequeños rituales populares que han llegado vivos hasta hoy.

Son costumbres antiguas, muy antiguas.

Rituales ligados a la tierra, al agua, al fuego, a las plantas y a los ciclos del año. Rituales que, con el paso del tiempo, pasaron por el filtro de la Iglesia, como ocurrió con tantas celebraciones populares. Se cristianizaron, recibieron otro nombre, se colocaron bajo otra fecha y, de algún modo, se intentó separarlos de esa relación directa con los ciclos naturales que antiguamente estaba tan arraigada en nuestra cultura.

Cuando la Iglesia metió mano en estos rituales, muchas celebraciones que estaban unidas a los ritmos de la naturaleza pasaron a celebrarse bajo nombres y fechas religiosas. Y al desplazar la atención del solsticio hacia la noche de San Juan, también se fue debilitando esa conexión directa con los ciclos, con la luz, con el territorio y con el poder que tenía una comunidad cuando sabía leer el año a través de la naturaleza.

Pero, aun así, sobrevivieron.

Y eso me parece profundamente hermoso.

Porque aunque hoy hablemos de San Juan o de San Xoán, debajo sigue latiendo algo mucho más antiguo: el solsticio, el fuego, el agua, las plantas recogidas en su momento de fuerza y la comunidad reunida alrededor de la noche.

Qué son las hierbas de San Juan

Las hierbas de San Juan son las plantas que se recogen tradicionalmente en Galicia alrededor de la noche de San Juan para preparar un ramo y dejarlo en agua durante la noche.

Esa agua se utiliza después para lavar la cara a la mañana siguiente. En muchas casas se ha hecho así durante generaciones, como un gesto de protección, renovación, belleza, salud o limpieza simbólica.

Para preparar el ramo de San Juan, basta con recoger varias plantas aromáticas, medicinales o silvestres que crezcan en tu entorno y que puedas identificar con seguridad. Una vez reunidas, se colocan en un recipiente con agua limpia y se dejan reposar al aire libre durante la noche. A la mañana siguiente, esa agua se utiliza tradicionalmente para lavarse la cara.

Más allá de cualquier explicación cerrada, hay algo muy sencillo y muy profundo en este ritual: salir a recoger plantas, reconocer lo que crece cerca, ponerlas en agua y dejar que la noche las atraviese.

No es solo una costumbre bonita.

Es una forma de relación con el territorio.

Cómo preparar el ramo de San Juan

No existe una única forma correcta de preparar el ramo de San Juan, pero sí algunas pautas sencillas que pueden ayudarte a mantener vivo el gesto sin convertirlo en una receta rígida.

  1. Elige plantas que conozcas y que crezcan en tu entorno.
  2. Recógelas con respeto, sin arrancar más de lo necesario.
  3. Combina flores, hojas aromáticas o plantas silvestres que tengan sentido para ti.
  4. Coloca el ramo en un cuenco, barreño o recipiente con agua limpia.
  5. Si puedes, utiliza agua de siete fuentes, como recoge la tradición en muchos lugares.
  6. Si no es posible, utiliza agua de una fuente especial para ti, de un manantial cercano, de un lugar con el que tengas vínculo o simplemente agua limpia preparada con intención.
  7. Deja reposar el ramo durante la noche de San Juan, o alrededor del solsticio si para ti tiene sentido hacerlo así.
  8. A la mañana siguiente, utiliza esa agua para lavarte la cara.

Lo importante no es seguir una lista exacta, sino mantener viva la relación con las plantas, el agua, la estación y el lugar en el que estás.

El ramo de San Juan no siempre fue una lista fija

Desde hace unos años hay algo que me inquieta un poco.

Cuando se acercan estas fechas, empiezo a leer en redes y a escuchar a mucha gente hablar de “las siete hierbas de San Juan” como si existiera una lista única, fija y obligatoria. Como si unas plantas fueran las verdaderas y otras no.

Y cada vez tengo más la sensación de que, cuando convertimos este ritual en una receta rígida, algo se pierde por el camino.

Desde niña hice el ramo de San Juan.

Mis abuelas, como tantas mujeres de su generación, no hablaban de las “siete hierbas de San Juan” como una fórmula cerrada. Hablaban de las plantas que tenían cerca, de las que crecían alrededor de la casa, en los caminos, en las fincas, en los bordes, en los lugares por los que pasaban cada día.

Y, sobre todo, había relación.

No era una fórmula de internet.
No era una lista copiada.
No era una norma.

Era un gesto vivo.

Tradición, territorio y sentido

En algunas zonas se repiten nombres como hinojo, romero, malva, saúco, hierba luisa, rosas, helecho, ruda, hipérico, menta u otras plantas aromáticas y silvestres. En Galicia, muchas personas hablan directamente de las herbas de San Xoán.

Pero no todas las casas usaron siempre las mismas plantas.

No todas las aldeas tuvieron las mismas hierbas al alcance.

No todas las familias conservaron la misma memoria.

Y no todos los años el paisaje ofrece lo mismo.

Por eso mi ramo nunca lleva exactamente las mismas flores o hierbas. A veces porque el solsticio me encuentra en lugares distintos y en cada lugar crecen plantas diferentes. Otras veces porque ese año siento más conexión con unas plantas que con otras. Y otras, simplemente, porque hay plantas que están en su momento y plantas que no.

Para mí, eso forma parte del ritual.

Mirar qué hay.
Ver qué está floreciendo.
Sentir qué planta llama.
Recoger con respeto.
No forzar.
No arrancar por arrancar.
No convertir el ramo en una lista de la compra.

La relación con las plantas importa más que acertar la lista

Creo que estandarizar el ramo de San Juan le resta mucho a este ritual.

No porque las listas no tengan valor. Claro que lo tienen. Las listas populares nos hablan de tradición, de memoria oral, de plantas muy presentes en la cultura gallega y de usos que se han repetido durante generaciones.

Pero una cosa es conservar una referencia y otra muy distinta es convertirla en dogma.

Puede que una persona conecte con una planta que otra no necesita. Puede que una casa tenga romero, hinojo, rosas, malva o saúco. Puede que otra tenga helecho, hierba luisa, hipérico, ruda, menta, fiúncho o flores silvestres del camino. Puede que un año el ramo sea más floral, otro más aromático, otro más humilde, otro más protector.

Y no por eso es menos verdadero.

Quizá lo importante no sea preguntarse: “¿Tengo las siete hierbas correctas?”.

Quizá lo importante sea preguntarse:

¿Qué plantas crecen cerca de mí?
¿Cuáles reconozco?
¿Cuáles puedo recoger sin dañar?
¿Cuáles han acompañado a mi familia?
¿Cuáles siento que tienen sentido este año?
¿Qué relación tengo yo con este lugar?

Ahí empieza el ritual.

No en la lista.

San Juan, el solsticio de verano y los ciclos naturales

Hay algo muy poderoso en recordar que estas celebraciones no nacieron separadas de la naturaleza.

Nacieron mirando el cielo, la luz, la duración de los días, el calor, el crecimiento de las plantas, la llegada del verano, el agua de las fuentes y el fuego en la noche.

Después llegaron otros nombres, otras fechas, otras explicaciones.

Pero el cuerpo antiguo de la fiesta sigue ahí.

Por eso yo recogí mi ramo en el día del solsticio de verano. Y por eso esta mañana me lavé la cara con esa agua.

No lo hice porque crea que haya una única forma correcta de hacerlo. Justo al contrario. Lo hice porque para mí tenía sentido así.

Porque el solsticio habla directamente de la luz.
Porque las plantas estaban ahí, en ese momento.
Porque el gesto me conectaba con algo antiguo y, al mismo tiempo, profundamente mío.

Y quizá de eso van estos rituales cuando están vivos: de no repetirlos como una coreografía vacía, sino de volver a habitarlos.

El agua de San Juan como gesto de memoria

El agua de San Juan no es solo agua con plantas.

Es un gesto heredado.

En muchas casas se deja el ramo en agua durante la noche y, por la mañana, se usa para lavar la cara. A veces se hace con una intención de limpieza, de protección, de belleza, de salud o de renovación. A veces se hace simplemente porque siempre se hizo así.

Y eso también importa.

Porque no todos los saberes llegan escritos. Algunos llegan en las manos de una abuela, en una palangana, en una fuente, en una cocina, en una frase repetida cada año sin demasiadas explicaciones.

Me gusta pensar que las hierbas de San Juan no son solo plantas para poner en agua.

Son una forma de relación.

Con el lugar.
Con la estación.
Con la memoria familiar.
Con las mujeres que apañaron antes que nosotras.
Con las fuentes.
Con la noche.
Con el fuego.
Con el agua.
Con la luz.

Recuperar el ramo como un ritual vivo

Me da pena cuando el ramo de San Juan se convierte en una lista cerrada que alguien cumple con ansiedad, como si el ritual dependiera de acertar o fallar.

Para mí, el ramo de San Juan no debería alejarnos del territorio, sino devolvernos a él.

No debería hacernos sentir que no sabemos, sino invitarnos a mirar mejor.

No debería separarnos de las plantas porque “no tenemos las correctas”, sino ayudarnos a reconocer las que sí están creciendo a nuestro alrededor.

Quizá este año tu ramo no tenga las mismas plantas que el mío. Quizá no tenga las mismas que el de tu abuela. Quizá no tenga las mismas que viste en una publicación.

Y está bien.

Si las recogiste con respeto, si sabes qué plantas son, si tienen sentido para ti, si pertenecen a tu entorno y si el gesto te conecta con la noche, con el agua y con la memoria, entonces el ramo ya está hablando.

Porque las hierbas de San Juan no siempre son las mismas.

Y quizá ahí está precisamente su fuerza.

Preguntas frecuentes sobre las hierbas de San Juan

¿Cuáles son las hierbas de San Juan?

Depende de la zona, de la familia, de la tradición local y, sobre todo, de la conexión que cada persona tenga con las plantas de su entorno. En Galicia se suelen mencionar plantas como hinojo, romero, malva, saúco, rosas, helecho, hierba luisa, menta, ruda o hipérico, entre otras. Pero no existe una única lista válida para todo el territorio.

¿Cuándo se recogen las hierbas de San Juan?

Tradicionalmente, hoy muchas personas recogen las hierbas la noche de San Juan, el 23 de junio, para dejarlas en agua y lavar la cara a la mañana siguiente.

Pero si miramos más atrás, este gesto está profundamente ligado al solsticio de verano: el momento en que el año alcanza su punto de mayor luz y muchas plantas están en plena fuerza.

Con la cristianización de muchos rituales populares, celebraciones que estaban conectadas directamente con los ciclos naturales pasaron a colocarse bajo fechas y nombres del calendario religioso. Así, lo que antes estaba unido al solsticio quedó asociado a la noche de San Juan.

Para mí, recuperar el gesto en torno al solsticio también es una forma de volver a esa conexión antigua con la luz, la tierra, las plantas y los ciclos. Por eso este año recogí mi ramo el día del solsticio y me lavé la cara a la mañana siguiente.

¿Cómo se prepara el agua de San Juan?

Se prepara colocando el ramo de hierbas de San Juan en un recipiente con agua limpia y dejándolo reposar durante la noche al aire libre.

Tradicionalmente, si es posible, se puede usar agua recogida de siete fuentes. Pero también puede ser el agua de una fuente especial para ti, de un manantial cercano, de un lugar con el que tengas vínculo o simplemente agua limpia preparada con intención y respeto.

A la mañana siguiente, esa agua se utiliza para lavar la cara como gesto de renovación, protección, salud y conexión con las plantas.

¿Qué sentido tiene lavarse la cara con el agua de San Juan?

En la tradición popular gallega, el agua de San Juan se utiliza para lavar la cara a la mañana siguiente después de haber dejado el ramo reposando durante la noche.

Más que hablar de “para qué sirve” como si fuese una receta con un efecto concreto, a mí me gusta entenderlo como un gesto simbólico de renovación, protección y vínculo con las plantas.

El agua recoge la presencia del ramo, el frescor de la noche y la intención con la que esas plantas fueron elegidas. Al lavar la cara con ella, no solo repetimos una costumbre antigua: también nos detenemos un momento a sentir la estación, el territorio y esa relación con las plantas que durante tanto tiempo formó parte de nuestra vida cotidiana.

Es un gesto sencillo, pero profundamente hermoso: llevar a la piel el agua, las flores, las hojas y la memoria de una noche que sigue viva.

Feliz solsticio, feliz San Juan

Celebres el solsticio, la noche de San Juan, San Xoán o simplemente el comienzo del verano, que sea una noche feliz.

Que el fuego ilumine lo que tenga que iluminar.
Que el agua purifique lo que tenga que purificar.
Que las plantas nos recuerden que siguen ahí, cerca, disponibles, vivas.

Ojalá estos rituales no se conviertan en una moda más ni en una lista cerrada que repetir sin sentir. Ojalá nos sirvan para volver a mirar el lugar que habitamos, reconocer las plantas que crecen a nuestro alrededor y recuperar poco a poco esa conexión antigua con ellas.

Porque las plantas no son solo recursos, adornos o ingredientes.

Son nuestras aliadas.

Y quizá cada ramo, cada cuenco de agua y cada gesto heredado sea una forma sencilla de recordarlo.

Autoría

Texto elaborado por Sandra Regueiro
Destiladora y formadora en destilación de hidrolatos · Apañando Herbas

 

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