Hidrolatos en la tradición y la herbolaria moderna

Los hidrolatos son la fase acuosa que se obtiene al condensar el vapor en la destilación; contienen trazas de compuestos volátiles y otros principios hidrosolubles de la planta. Hoy se investigan por sus propiedades antimicrobianas, antioxidantes y anti-biofilm, además de su excelente tolerancia cutánea.

Orígenes: del alambique a las “aguas” aromáticas

La destilación aromática se perfeccionó en el mundo árabe-persa medieval. Textos atribuidos a al-Kindī (s. IX) describen aparatos y recetas de perfumería y destilación. En Persia, el agua de rosas (golāb) fue y es un producto emblemático con usos culinarios, medicinales y rituales.

En Europa, las aguas aromáticas (como el agua de rosas) aparecen de forma regular en la práctica farmacéutica y en formularios de los siglos XIX-XX.

De la tradición a la normalización farmacéutica

Las farmacopeas europeas definieron las aromatic waters como soluciones acuosas saturadas de sustancias volátiles, encuadrando técnicamente su uso sanitario.

Usos tradicionales de los hidrolatos

Culinarios. Agua de rosas y de azahar para aromatizar dulces y bebidas en Oriente Medio y el Mediterráneo.

Cosmética y cuidado personal. El agua de rosas se emplea históricamente para higiene y embellecimiento y hoy mantiene su vigencia en la cosmética natural.

El giro industrial: por qué ganaron protagonismo los aceites esenciales

Con la industrialización perfumera del siglo XIX (con Grasse como polo exportador) y la globalización del comercio de materias aromáticas, se consolidó la producción y venta a gran escala de aceites esenciales: más concentrados, fáciles de transportar y conservar, con un mercado en expansión.

Esto hizo que, durante gran parte del siglo XX, los hidrolatos empezasen a destilarse sobre todo como subproducto de la destilación del aceite esencial, perdiendo así muchas de las propiedades que podrían tener si se elaborasen como producto principal o al menos como coproducto. La prioridad industrial fue obtener el aceite esencial, y el hidrolato pasó a considerarse un líquido secundario, sin el mismo reconocimiento ni valor comercial que en épocas anteriores.

Además, la literatura técnica moderna insiste en que la estabilidad microbiológica de los hidrolatos es más limitada, lo que contribuyó a que se percibiesen como menos prácticos que los aceites esenciales para exportación y almacenamiento.

Hidrolatos en la tradición médica: Culpeper y Paracelso

En la tradición europea, los destilados acuosos de plantas aparecen en la obra de Paracelso (s. XVI), quien subrayaba la importancia de las “aguas” en su visión alquímico-médica: las consideraba como portadoras del espíritu de la planta, más allá del simple extracto material.

Un siglo más tarde, Nicholas Culpeper (1616–1654) recogía en su Pharmacopoeia Londinensis y en sus escritos herbolarios numerosas “waters” (aguas destiladas) de plantas como la rosa, la melisa o el hinojo, a las que atribuía usos medicinales concretos —por ejemplo, el agua de rosas como calmante y refrescante, o el agua de hinojo para molestias digestivas. Estas referencias muestran que los hidrolatos tuvieron un lugar importante en la práctica herbolaria y farmacéutica europea mucho antes de que el aceite esencial monopolizara la destilación.

Redescubrimiento contemporáneo

En las últimas décadas, la investigación ha puesto de relieve que los hidrolatos poseen composición propia (volátiles + fracción hidrosoluble) y actividad biológica demostrada in vitro (antibacteriana y antifúngica), lo que justifica su uso diferenciado respecto al aceite esencial.

Entre tradición y ciencia: el caso del agua de rosas

El agua de rosas es el ejemplo universal: su producción por destilación y su uso en alimentación, cuidado personal y ritos están bien documentados, con compuestos característicos como feniletil alcohol, citronelol, geraniol y nerol.

Conclusión

La historia de los hidrolatos conecta el saber destilatorio árabe-persa, la práctica farmacéutica europea y la herbolaria moderna. Tras el paréntesis industrial que favoreció a los aceites esenciales por concentración, transporte y conservación, los hidrolatos recuperan espacio gracias a su química propia, su tolerancia y una evidencia científica en expansión.

En un próximo artículo abordaré su dimensión terapéutica con detalle, distinguiendo siempre entre tradición y datos.

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