Hidrolato de hipérico: qué cambia frente a la tintura y el oleomacerado

Cada verano, cuando el hipérico o hierba de San Juan (Hypericum perforatum) está en flor, vuelvo a encontrarme con una de las cosas que más me interesan del trabajo con plantas: una misma planta puede dar lugar a preparados muy diferentes.

Como cada año, he trabajado el hipérico de tres maneras: he preparado una tintura, un oleomacerado en aceite de oliva virgen extra y también lo he llevado al alambique para obtener su hidrolato.

Los tres parten de la misma planta, pero los tres son extractos diferentes.

El alcohol, el aceite y la destilación no extraen lo mismo. Y comprender esta diferencia me parece mucho más interesante que aprender simplemente una receta.

El hipérico, una planta muy ligada al sol

El hipérico es una planta bastante fácil de reconocer cuando aprendemos a observarla.

Si ponemos una hoja a contraluz, aparecen multitud de pequeños puntos translúcidos que hacen que parezca perforada. De ahí viene precisamente su nombre, Hypericum perforatum.

Las flores también guardan una pista curiosa. Al frotar entre los dedos algunas flores y botones frescos puede aparecer una coloración rojiza que después se hace todavía más evidente en algunas de sus preparaciones.

Y hay algo más difícil de encerrar en un análisis químico, pero muy presente en el carácter de esta planta: su relación con la luz y con el sol.

El hipérico florece alrededor del solsticio de verano, cuando los días alcanzan su máxima luminosidad, y tradicionalmente se ha relacionado con cualidades solares.

Más adelante volveremos a esta idea al acercarnos a la lectura energética de la planta.

¿Son lo mismo la tintura, el aceite y el hidrolato de hipérico?

No.

Cuando preparamos una tintura, un oleomacerado o un hidrolato no estamos haciendo tres versiones de lo mismo.

Cada método extrae una parte diferente de la planta. El alcohol tiene afinidad por unos compuestos, el aceite por otros y la destilación selecciona otra fracción distinta.

Esta es una de las cosas que más me gusta observar cuando trabajo una misma planta de varias maneras: cada preparado nos permite acercarnos a ella desde un lugar diferente.

Tintura de hipérico fresco

Para preparar mi tintura utilizo hipérico fresco y alcohol alimentario de 96º.

Trabajar con planta fresca tiene una particularidad importante: la propia planta contiene agua.

Por eso, aunque el alcohol de partida tenga una graduación de 96º, esa no será necesariamente la graduación alcohólica final del preparado. Parte del agua de la planta pasa al medio durante la maceración.

Y esto importa porque variar la proporción entre alcohol y agua también modifica qué compuestos podemos extraer.

No existe una única graduación capaz de extraer todo por igual.

Por eso, cuando hablamos simplemente de «tintura de hipérico», hay más matices de los que parece: importa si hemos utilizado planta fresca o seca, la graduación alcohólica de partida, la proporción entre planta y alcohol y las condiciones de elaboración.

Pero no hace falta convertir cada frasco en una clase de química.

Para mí, una de las partes más interesantes está también en observar la transformación. El color va cambiando y el alcohol adquiere esa tonalidad rojiza tan característica que aparece cuando trabajamos el hipérico fresco.

Aquí me interesa especialmente la tintura como método de extracción, no entrar en sus formas de uso o dosificación.

Cómo hago mi oleomacerado de hipérico

En paralelo preparo también el oleomacerado de hipérico, lo que muchas personas conocen sencillamente como aceite de hipérico u oleato de hipérico.

No es un aceite esencial. Es un extracto obtenido mediante la maceración de la planta en un aceite vegetal.

En mi caso utilizo hipérico fresco y aceite de oliva virgen extra.

Lo dejo en un frasco de vidrio transparente, cerrado y en el exterior, expuesto al sol y a la luna durante 40 días.

Poco a poco el aceite va cambiando hasta adquirir una tonalidad rojiza intensa.

Es una preparación completamente diferente de la tintura.

Aquí ya no utilizamos alcohol: el aceite tiene afinidad por compuestos capaces de disolverse en un medio graso.

Y durante esas semanas no solo estamos extrayendo.

La luz, la temperatura, el oxígeno y el tiempo también pueden ir transformando algunos de los constituyentes que han pasado al aceite.

Por eso un oleomacerado no es simplemente «la planta dentro de aceite».

Es el resultado de todo el proceso.

¿Por qué el aceite de hipérico se deja al sol?

La imagen de un frasco de hipérico al sol forma parte de la tradición de esta preparación.

También se han estudiado maceraciones de hipérico realizadas en recipientes transparentes y expuestos al sol durante varias semanas, algunas durante alrededor de 40 días.

Pero no me gusta explicarlo simplemente diciendo que «el sol extrae las propiedades».

Lo que sucede dentro del frasco es bastante más complejo.

Algunos compuestos pasan de la planta al aceite mientras que otros pueden ir transformándose durante la maceración.

Un buen ejemplo es la hiperforina: tiene afinidad por los medios grasos, pero al mismo tiempo es sensible a factores como la luz, el oxígeno y la temperatura.

Por eso el oleomacerado final no es una copia de la planta fresca conservada dentro del aceite.

Es el resultado de todo el proceso.

¿Por qué el aceite de hipérico se vuelve rojo?

El rojo intenso es probablemente una de las características más conocidas del aceite de hipérico.

Pero el color, por precioso que sea, no nos permite saber exactamente qué contiene el frasco.

No podemos mirar un aceite muy rojo y concluir únicamente por su color que contiene más hipericina o que es necesariamente mejor que otro.

Para saber su composición necesitaríamos analizarlo.

El color sí nos sirve para algo que considero también importante: observar cómo evoluciona nuestra preparación.

Prefiero entenderlo como una señal visible de la transformación, no como una prueba de su composición o de su calidad.

¿Se puede destilar el hipérico?

Sí. El hipérico también puede llevarse al alambique de cobre para obtener su hidrolato.

Aquí es donde el trabajo con la misma planta se vuelve especialmente interesante para mí.

En la tintura hemos utilizado alcohol.

En el oleomacerado, aceite.

Ahora llevamos el hipérico al alambique.

Durante una destilación intervienen el agua, el calor, el vapor y la condensación, y solamente una parte de los compuestos de la planta puede llegar hasta el destilado.

Por eso el hidrolato de hipérico no es una tintura diluida ni un oleomacerado sin aceite.

Es otro preparado.

Si todavía no tienes claro cómo se forma, en la web puedes profundizar en qué es un hidrolato y cómo se obtiene.

¿Qué es el hidrolato de hipérico?

El hidrolato de hipérico es el extracto acuoso que obtenemos al destilar la planta y condensar posteriormente el vapor.

El hipérico contiene una pequeña fracción aromática y su rendimiento en aceite esencial es muy bajo.

En una destilación podemos obtener una cantidad mínima de aceite esencial o incluso no llegar a observar una capa claramente separada.

Pero eso no convierte al hidrolato en «simple agua».

En un estudio realizado con una subespecie de Hypericum perforatum se analizaron por separado el aceite esencial y el hidrolato obtenidos durante una misma destilación. Los perfiles encontrados en ambas fases fueron diferentes y algunos componentes aparecieron en proporciones distintas.

Es un dato limitado a aquella planta y a aquellas condiciones de destilación. No permite establecer una composición universal para todos los hidrolatos de hipérico, pero sí refuerza una idea fundamental:

El aceite esencial y el hidrolato nacen de la misma destilación, pero no son lo mismo.

Algunos de los compuestos que han destilado tienen mayor afinidad por la fase acuosa y permanecen en el hidrolato, mientras que otros se concentran preferentemente en la fase oleosa.

Esta diferencia entre hidrolato y aceite esencial es una de las claves para comprender qué estamos obteniendo realmente al destilar.

Y por eso no necesitamos obtener una gran cantidad de aceite esencial para que una destilación tenga interés desde el punto de vista del hidrolato.

¿El hidrolato de hipérico contiene hipericina o hiperforina?

No podemos darlo por supuesto.

El hipérico contiene compuestos muy conocidos, como la hipericina o la hiperforina.

Pero saber que están presentes en la planta no significa que podamos afirmar que estén también en su hidrolato.

Lo mismo sucede con sus propiedades.

No deberíamos coger todo lo que sabemos de la planta entera, de su tintura o de su oleomacerado y trasladarlo automáticamente al hidrolato.

Cada preparado necesita ser entendido por sí mismo.

Y esto no sirve solamente para el hipérico.

Es una de las bases para aprender a trabajar con cualquier hidrolato con rigor.

Una lectura energética del hipérico: luz, protección y límites

Conocer una planta no consiste únicamente en preguntarnos qué moléculas hemos conseguido extraer.

Existe también una lectura energética del hipérico como planta que a mí me interesa conservar.

En el caso del hipérico, esa mirada vuelve una y otra vez a la luz.

Es una planta asociada a la capacidad de encontrar luz cuando parece faltar, pero también a la de poder sostenerla sin quedarnos excesivamente abiertas o sensibles a todo lo que sucede alrededor.

Me gusta especialmente la imagen de una luz que no se queda únicamente arriba, sino que desciende hacia el cuerpo y encuentra tierra.

Luz, pero con raíces.

Sensibilidad, pero también límites.

Apertura, pero sin perder el centro.

En esta misma lectura aparece también una cualidad de protección, entendida no como aislamiento, sino como la capacidad de mantener los propios límites y permanecer presentes en el cuerpo.

Esta es también la cualidad del hipérico que me interesa tener presente cuando trabajo con su hidrolato.

No como algo que pueda medirse en un análisis químico, sino como otra forma de acercarme a la planta mientras observo el preparado que obtengo al destilarla.

El hidrolato me permite así acercarme al hipérico desde dos lugares diferentes: observando qué ha ocurrido durante la destilación y, al mismo tiempo, atendiendo al carácter de la planta con la que estoy trabajando.

¿Qué diferencia hay entre la tintura, el oleomacerado y el hidrolato de hipérico?

Los tres preparados parten de la misma planta, pero cada proceso nos lleva a un lugar diferente.

Tintura de hipérico
Planta fresca + alcohol alimentario de 96º
Extracción hidroalcohólica

Oleomacerado de hipérico
Planta fresca + aceite de oliva virgen extra · 40 días
Extracción en medio graso

Hidrolato de hipérico
Destilación
Obtención del extracto acuoso del destilado

 

No necesito que los tres sean iguales.

Precisamente lo interesante es que no lo son.

Trabajar así una misma planta permite conocerla desde distintos lugares: observar cómo responde al alcohol, cómo se transforma lentamente dentro del aceite y qué nos entrega cuando finalmente la llevamos al alambique.

Comprender la destilación va mucho más allá de encender el alambique

Cuanto más destilo, menos sentido encuentro a aprender destilación como una simple sucesión de pasos.

Poner planta.

Añadir agua.

Encender el fuego.

Recoger el destilado.

Hay mucho más detrás.

Importa qué planta tenemos delante, qué parte utilizamos, cuándo la hemos recogido, cómo llega al alambique y qué sucede durante todo el proceso.

Y también importa aprender a observar el resultado: el aroma, el aspecto, el pH, cómo evoluciona el hidrolato, qué hemos conseguido extraer y qué se ha quedado fuera.

Para mí, aprender a destilar empieza precisamente ahí: en comprender lo que está sucediendo dentro y fuera del alambique.

Destila hidrolatos de calidad

Esta forma de entender la destilación es también la que estoy llevando a Destila hidrolatos de calidad, la formación online sobre destilación de hidrolatos en alambique de cobre que estoy preparando.

No quiero enseñar únicamente qué pasos seguir para conseguir un destilado.

Quiero que aprendamos a comprender todo el proceso: desde la planta antes de entrar en el alambique hasta el agua, el pH, los diferentes métodos de destilación, la recogida y el fraccionado, el filtrado, la conservación y la evaluación final del hidrolato.

Porque cuanto mejor conocemos la planta y comprendemos el proceso, mejor podemos interpretar aquello que recogemos al otro lado del alambique.

Si esta forma de aprender encaja contigo y quieres que te avise cuando abra las inscripciones, puedes apuntarte a la Carta Herbal.

Autoría

Texto elaborado por Sandra Regueiro
Destiladora y formadora en destilación de hidrolatos · Apañando Herbas

 

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